7 de Octubre de 2010¿Qué es el parametricismo?

El parametricismo implica que todos los elementos arquitectónicos complejos son paramétricamente maleables. Esto implica un cambio fundamental ontológico dentro de los elementos básicos constituyentes de la arquitectura. En lugar de la dependencia clásica y moderna de rígidas figuras geométricas –rectángulos, cubos, cilindros, pirámides y esferas- las formas básicas del parametricismo son entidades geométricas animadas –splineas, nurbs y subdivd. Esta es la geometría fundamental de los bloques de construcción para sistemas dinámicos, como el “pelo”, “paño”, “burbujas” y “metabolas” reaccionan ante “atractores” y pueden hacerse reaccionar entre ellos via scripts.
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27 de Septiembre de 2010Parametricismo como estilo – Manifiesto Parametricista


Presentado y debatido en el Club Dark Side (1), 11ª Bienal de Arquitectura de Venecia, 2008.

Perseguimos el paradigma del diseño paramétrico en toda su amplitud, penetrando en todos los aspectos de la disciplina. La variación sistemática y adaptativa, la continua diferenciación (antes que la mera variedad), y la figuración dinámica y paramétrica se aplica a todos los niveles de diseño, desde el urbanismo al detalle constructivo, mobiliario interior y el campo de los artículos de consumo. La arquitectura se encuentra en un punto medio del actual ciclo de innovación adaptativa – reformando la disciplina y adaptando el entorno arquitectónico y urbano al contexto socio-económico de la era post-fordista. La sociedad de masas caracterizada por unos sencillo y casi universales estándares de consumo ha evolucionado hacia la heterogénea sociedad de la multitud.

15 de Julio de 2010La muerte de la Starchitecture

Publicado originalmente en: Newsweek: The Death of Starchitecture, 11 de Junio de 2010

Autor: Cathleen McGuigan

Traducción:  Pablo Álvarez Funes

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El edificio trofeo está en decadencia. Bienvenidos a la era del diseño a dieta.

En “El efecto Bilbao”, una pequeña sátira estrenada en Broadway en Nueva York esta primavera, un arquitecto de reconocido prestigio mundial llamado Erhard Shlaminger se ve envuelto en un escándalo cuando su diseño para un edificio salvajemente rompedor supuestamente conduce a una mujer al suicidio. Shlaminger, con su extravagante pañuelo azul y su acento pretencioso, es la parodia del arquitecto-estrella. En la mejor escena se saca al escenario una maqueta del ofensivo edificio: un amasijo de metal y plástico de ángulos punzantes que uno de los personajes compara con “una tostadora con esteroides”. Pero en la comedia, como en la vida real, la oportunidad es lo que prima. La tendencia que retrata la obra, denominada “el efecto Bilbao” después del gran éxito de Frank Gehry con el Museo Guggenheim de Bilbao en 1997, está en decadencia. El fenómeno del uso de la arquitectura icónica para promocionar una ciudad, una institución o una promoción inmobiliaria fue producto de la bonanza económica iniciada a finales de la década de 1990 y que terminó con la recesión de 2008.

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9 de Julio de 2010Introducción a la tratadística clásica (y III): El Neoclasicismo

La Ilustración es un movimiento que pretende salir de la crisis del Barroco a partir de un sistema de pensamiento basado en la razón, y está directamente relacionado con la aparición de las academias en Francia. Las Academias eran instituciones fundadas por la Corona para fomentar la difusión del saber, así como la investigación, la innovación. Desde la Querella entre los antiguos y modernos se hacía patente la necesidad por parte de los ilustrados de una revisión filológica del texto de Vitruvio para redefinir en nuevos términos más actualizados los conceptos de clasicidad y belleza. Pero además de una correcta traducción era necesaria una nueva recapitulación de los restos de la antigüedad, ésta última fomentada por la perfección en las técnicas de representación y el grabado. Y esta nueva recapitulación encontrará su fundamento teórico en la obra de Winckelmann (1717 – 1768), padre de la arqueología moderna y de la teoría de la estética. En sus escritos define de manera objetiva y rigurosa el concepto de belleza clásica en arte, que se convertirán en la referencia de la teoría artística del Neoclasicismo. En España, tenemos un magnífico ejemplo en la labor del Padre José Ortiz y Sanz, quien en 1787 realiza una magnífica e insuperable traducción al español de Vitruvio, ilustrándolo con grabados basados en una rigurosa observación directa.
Si Winckelmann es el fundador de la teoría estética moderna, será el abad Marc-Antoine Laugier (1713-1769) quien inicie la tratadística arquitectónica contemporánea. Si hasta el momento la tratadística centró sus planteamientos en el estudio de los órdenes arquitectónicos, y sus correspondientes proporciones, como la base de un entendimiento por que la arquitectura era considerada capaz de mostrar los principios de la armonía del universo, Laugier tuvo como objetivo el devolver a los órdenes su carácter funcional, llegando a establecer una visión de la arquitectura que, a través de la racionalidad constructiva, se definía mediante su estructura espacial. Esta interpretación de la arquitectura a partir de la racionalidad constructiva se realiza a partir de la visualización filosófica de la cabaña primigenia, inicio teórico de la arquitectura.

Frontispicio del “Ensayo sobre la arquitectura” de Marc Antonine Laugier, editado en París en 1755

El Ensayo propone una arquitectura libre de muros, donde la columna y el arquitrabe sean los elementos definitorios de la estructura del edificio. Las pretensiones de Laugier eran eliminar la “arquitectura en relieve” propia del Barroco y Rococó, pero no eliminar ni los muros ni los órdenes clásicos. El orden debe depurarse y emplearse racionalmente, no tanto exclusivamente según los principios de Vitruvio sino apelando a una racionalidad ornamental basada en una exhaustiva comparación de detalles según los diferentes tratadistas y la observación directa tanto de las ruinas de la Antigüedad como de los edificios modernos, pues en el siglo XVIII el lenguaje clásico estaba lo suficientemente asentado como para tomar de referencia algunas grandes obras del renacimiento y barroco.
Junto con Laugier, otro de los grandes tratadistas del Neoclasicismo es Jean Nicolas Louis Durand (1760-1835), quien entre 1802 y 1805 publica su Compendio de lecciones de arquitectura, fruto de sus enseñanzas en la Escuela Politécnica. Han pasado casi cincuenta años desde el tratado de Laugier, y el mundo había cambiado muchísimo; el largo proceso de la Revolución Francesa abolió los privilegios hereditarios de la nobleza e instauró la era de la burguesía. En esta nueva era, las Academias dependientes de la corona desaparecieron para dar paso a los Institutos y Escuelas Politécnicas, donde se esperaba dejar atrás los rigores e inflexibilidades propias de las Academias y dar paso a un nuevo periodo de educación e investigación. El método de Durand es una adaptación técnica de las teorías de Laugier. En los cincuenta años que distan entre una y otra obra se realizaron grandes avances en la construcción tradicional, que permitieron un conocimiento de los materiales y una optimización de su empleo. Estos avances eran exactamente los que necesitaban las teorías revolucionarias para ser aplicadas a la arquitectura.



Las dos primeras láminas de las “Lecciones de Arquitectura” de Jean Nicole Louis Durand, editadas en París en 1819

El método de Durand se inicia con una dura crítica hacia el Sainte-Geneviève (el Panteón de París) de Jacques-Germain Soufflot, pues consideraba que era una obra muy cara y poco bella; él propone una gran cúpula con columnas que asegura costaría la mitad y daría un aspecto más grandioso. En lo que respecta a los órdenes, Durand no entra en discusiones de ningún tipo y propone unos órdenes que se podrían considerar “media aritmética” de cada tipo. Después de las revisiones filológicas de Vitruvio, y una vez establecidos los conceptos básicos para la nueva clasicidad, las preocupaciones se centran en la búsqueda de medios económicos de construcción, que permitan el desarrollo de la nueva sociedad sin caer en los excesos arquitectónicos de antiguos régimen (representado por el rococó y primer neoclasicismo). El tratado de Durand tendrá mucha aceptación durante el periodo napoleónico, pues su método se adaptaba perfectamente a las nuevas necesidades tipológicas del programa constructivo de Napoleón (cuarteles, bibliotecas, almacenes, viviendas dignas…). Los conceptos vitruvianos de solidez, utilidad y belleza (firmitas, utilitas y venustas) darán paso a los de utilidad, conveniencia y economía, abriendo el camino para los postulados teóricos de la arquitectura moderna.

15 de Junio de 2010Leon Krier define la sostenibilidad

La arquitectura y el urbanismo tradiciones representan una teoría global de la organización de asentamientos humanos según criterios inteligentes y estéticos. La cuestión de la “sostenibilidad” pone a prueba estas ideas en cuanto a su viabilidad y valor.

6 de Junio de 2010Introducción a la tratadística clásica (II): El Barroco

El paso del manierismo al Barroco es sutil y fluido. El punto de inflexión entre ambos periodos podemos situarlo en la celebración del Concilio de Trento (1563) y la Contrarreforma Católica. Mientras la Reforma protestante optó por una doctrina de severa austeridad y puritanismo, la Iglesia Católica, en su Contrarreforma opta por mostrar toda su gloria y el fasto. Por tanto, se intentará que los nuevos programas artísticos eviten los debates del Alto Renacimiento, fundamentalmente los relativos a la adaptación de la Antigüedad al modo de vida humanista y viceversa, y el debate sobre las plantas centralizadas. Las nuevas iglesias barrocas no tienen el carácter de armoniosa proporción de los templos del Renacimiento, sino que continúan el camino abierto por el manierismo. Este camino va buscando las distorsiones del lenguaje y la teatralidad del mismo. El barroco configura un mundo teatral y fastuoso que sufre un proceso de transformación desde las primeras trasgresiones del lenguaje clásico, hasta la ceración de un código propio, muy simbólico, heredero de una tradición medieval no del todo interrumpida por la restauración de los valores clásicos del humanismo.

23 de Mayo de 2010Introducción a la tratadística clásica (I): El Renacimiento

La Edad Moderna constituye uno de los momentos más importantes de la Historia de España. La época del imperio donde no se ponía el sol es también la del Siglo de Oro del Arte y Literatura de nuestro país. Apoyados por un generoso mecenazgo civil y eclesiástico, el genio creativo de artistas y literatos españoles dio obras maestras que expresan a la perfección el espíritu de la época: edificios como el Monasterio de El Escorial o la Catedral de Cádiz, la obra de Velázquez o Goya, la escultura de Salzillo, la literatura mística de Santa Teresa de Jesús o el teatro de Lope de Vega. Todas estas manifestaciones artísticas y literarias, a pesar de producirse en un dilatado periodo de tiempo, guardan un hilo conductor común: la relectura de la Antigüedad Clásica Grecorromana a la luz del humanismo antropocéntrico del Renacimiento, la Contrarreforma Barroca o la Ilustración.

23 de Abril de 2010Juliano el Apóstata y la Arquitectura Moderna

Flavio Claudio Juliano fue emperador romano entre el año 361 y 363 d. C. Último representante de la casa de Constantino, también lo fue del Paganismo frente a un imperio plenamente cristiano. Juliano destacó antes en la filosofía que en las dotes que gobierno, que le vinieron accidentalmente tras la ejecución de su hermano Galo en 355, cuando fue nombrado César de la pars occidentales del Imperio; y tras la fortuita muerte de su tío Constancio en 361 asumió como Augusto el mando de todo el Imperio. Continuar leyendo »

9 de Abril de 2010La casa tradicional en Bagdag

Fuente: Tocho

La desesperación y la indignación sacudieron a algunos arquitectos iraquíes mayores cuando observaban cómo las propuestas de modernización y rehabilitación de Bagdad, presentadas por arquitectos y promotores en el exilio, casi siempre localizados en los Emiratos Árabes, en el reciente congreso sobre preservación del patrimonio urbano iraquí que tuvo lugar en Bagdad, consistían en la sistemática destrucción de casas y barrios enteros, a menudo densas y compactas estructuras de barro o de ladrillo de dos plantas, dañadas o dejadas, pero restaurables, en favor de edificios mucho más altos y envueltos en baratos muros cortina azules eléctrico provenientes de China, -que también imperan en Barcelona, como se comprueba cerca de la plaza Cerdá-, a los que se recurre cuando se busca un “aspecto moderno” y no se quiere perder el tiempo componiendo fachadas.

El arquitecto iraquí Subhi Al-Azzawi, sin embargo, defendió brillantemente y con pasión un sistema tradicional de ventilación, usado hasta hace poco en Bagdad, y de gran eficacia, como se pudo comprobar durante la visita del Museo de Bagdad, instalado en una de las pocas casas tradicionales preservadas: el badgir, cuyo aplicación, ahora que los muros de vidrio sufren por fin el descrédito en favor de muros espesos, de gran inercia, capaces de regular la temperatura, podría no limitarse a la capital iraquí.El badgir es un sistema de captación de los frescos o más frescos vientos o brisas del norte. El muro perimetral de la fachada sur se compone de dos paramentos paralelos de ladrillos macizos. El más exterior se eleva y se corona con una “visera”, de manera que capta y retiene el aire del norte que se desliza por el espacio vacío entre los dos paramentos, de modo semejante a cómo funcionan las altas torres de aire iranís (llamadas también bagdir), tan presentes aún en ciudades como Yazd e incluso Isfahán.

En las estancias situadas al sur, a media altura, el vacío entre ambos paramentos conecta con unas hornacinas semejantes a chimeneas, abiertas a media altura en la pared sur de las estancias, en cuya repisa se dispone un búcaro lleno de agua fresca. La corriente descendente se humidifica, y logra que la temperatura de la estancia, que en el exterior alcanza en verano los cincuenta grados, baje unos doce grados.

Por otra parte, estas estancias (llamadas sirdab, nombre que se aplica también a salas enterámente subterráneas o sótanos, utilizados como estancias) están semi-enterradas. Se accede a ellas desde el patio central, descendiendo unos escalones. El suelo se sitúa unos cincuenta centímetros por debajo del nivel del suelo del resto de la planta baja. Es precisamente en estas estancias, refrescadas tanto por la humedad que asciende del suelo (el nivel freático en Bagdad está a ras del suelo) cuanto por los “canales” de ventilación, donde las familias pasan las horas más calurosas del estío, esperando subir a la terraza cuando el sol se pone.

Este doble sistema de ventilación y humidificación, reforzado por los gruesos muros de la ladrillo y la ausencia de ventanas hacia las callejuelas (la casa se abre hacia el patio), logra que los aparatos de aire acondicionado, incluso los ventiladores eléctricos, sean inútiles. Una solución denostada por quienes sueñan con la imagen de Dubai.

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A pesar de los graves problemas por los que pasa el país, y los terribles atentados que sacuden la capital a diario, Bagdag sueña ya con la normalización de su vida civil y la reconstrucción urbana. Su latitud, cuatro grados más al Sur que Sevilla, hace que su clima pueda ser muy similar al de nuestros tórridos veranos y tal vez podríamos tomar como ejemplo de arquitectura verdaderamente sostenible su ingenioso sistema de ventilación. Con él se demuestra que la sostenibilidad puede aprovechar más de la tradición que de una tecnología que si bien puede resultar eficiente, sigue siendo contaminante a la hora de producir los componentes y aparatos necesarios para esa eficiencia.

Es muy acertada la reflexión del autor sobre la “influencia dubaití” en la reconstrucción de Irak y la falsa imagen de modernidad que se pretende dar con el vidrio y el acero, cliché casi centenario todavía recurrente; también es muy elocuente al decir que los muros de vidrio sufren por fin el descrédito en favor de muros espesos, algo a lo que han abogado desde siempre los arquitectos clasicistas como Quinlan Terry en Diseñando un futuro sostenible.

Por último no podemos menos que elogiar a los iraquíes por la defensa de su arquitectura vernácula y ojalá que tomáramos ejemplo del tesón de este pueblo que defiende y demuestra los verdaderos valores de la arquitectura sostenible.

7 de Abril de 2010Ceremonia de entrega del Premio Driehaus 2010


El premio Driehaus 2010 y el Galardón Henry Hope Reed fueron entregados al arquitecto español Rafael Manzano Martos y al profesor de Yale y preservacionista Vicent Scully, respectivamente, en una ceremonia el Sábado 27 de Marzo en el histórico Auditorio John B. Murphy de Chicago. Continuar leyendo »