10 de Noviembre de 2008Encuentro y diálogo con un desconocido
El presente texto fue un ejercicio de la asignatura Teoría de la arquitectura de 2º en la ETSAS. Lo reproduzco ya que puede ser interesante en su concepto.
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YO – Perdone, ¿nos conocemos?
YO – Creo que no, pero me resulta usted familiar
YO – Puede que me equivoque, pero parece usted relacionado con el panorama actual.
YO – Realmente lo estoy, ¿está usted interesado en él?
YO – Sí, desde hace un tiempo, ¿cómo lo ve usted?
YO – ¿Quién le ha dicho que lo veo?
YO – Perdone, creía que me había dicho que estaba relacionado con este panorama…
YO – Así es, pero no estoy relacionado con él porque lo comprenda en su totalidad, así que si lo que quería es que se lo explicara me temo que no voy a poder ayudarle.
YO – Pero tendrá alguna idea,… no sé… por ejemplo: ¿es usted moderno?
YO – (Risas) No podría inscribirme en un marco tan cerrado. Si quiere
meterme en un momento histórico concreto métame en el ahora, que es el
que más productivo me parece.
YO – Desde su punto de vista realmente parece el único productivo.
YO – No llegaría yo a tanto. Cierto es que no podemos coger el pasado e
incrustarlo en el presente, pero podemos re-interpretarlo para ayudarnos a
entender lo actual.
YO – ¿A qué se refiere con lo actual? ¿A lo postmoderno?
YO – Preferiría que no intentara encasillarlo todo; así sólo conseguirá una
pérdida de sentido y no lo comprenderá nunca.
YO – Ya le entiendo, pero no ha respondido a mi pregunta.
YO – Pertenezco a un marco propio e individual al que me ha abocado la
sociedad.
YO – ¿No se está contradiciendo?
YO – No. La sociedad impone una individualización cada vez mayor pero a la
postre sólo valora los puntos que tienen en común.
YO – Qué irónico, ¿no?
YO – Realmente. Incluso cuando intentas establecer algo totalmente
desvinculado de lo demás lo primero que se hace para dotarle de
significación es relacionarle con lo ya existente.
YO – ¿Está diciendo que nada se entiende por sí mismo sin relación con lo
demás?
YO – Estoy diciendo que la sociedad busca la originalidad en la comparación
y eso es contraproducente.
YO – Entonces, ¿cómo debería ser vista una obra, idea o similar para ser
juzgada de manera justa?
YO – Depende de lo que usted entienda por justo. Pero dejando a un lado
los relativismos, una obra como usted la llama debería ser juzgada por sí
misma.
YO – ¿En función de qué?
YO – Del momento, las circunstancias y la situación.
YO – Pero eso son parámetros muy subjetivos.
YO – Igual que el hecho de juzgar algo. Depende en gran medida del
individuo, y éste de su educación.
YO – ¿No habría una manera de establecer un criterio totalmente objetivo,
incluyendo la elección de parámetros?
YO – Realmente no lo creo. Aunque voluntariamente extraigamos los
subjetos, todo está relacionado con la persona que crea lo que es creado,
dándole identidad al plasmar en ella determinados aspectos, aunque no sea
conscientemente.
YO – La identidad como función subjetiva.
YO – Exactamente.
YO – Pero eso parece contraponerse a la definición de identidad: lo que
cada cosa es.
YO – Lo que cada cosa es, pero no por sí misma.
YO – Parece usted filósofo.
YO – No, soy arquitecto y estudiante.
YO – No me diga, yo también.
YO – Pues no lo parece por las preguntas que me ha hecho.
YO – Es que no pertenezco a este panorama.
YO –Ya,… no se siente representado en la actualidad.
YO– Efectivamente. Igual que la arquitectura, la cual creo que tampoco está
representada, ni por sí misma.
YO – ¿Me está diciendo que la arquitectura actual no representa?
YO – Sí, ni representa ni se representa.
YO – ¿De verdad piensa que la arquitectura puede no representar?
YO – Claro, depende del arquitecto.
YO – Creo que se equivoca. La representación depende más del que
observa que del que crea. Una obra representará lo quiera o no su autor.
YO – Pero si yo hago una obra sin la parte de teorización correspondiente,
no podrá ser interpretada.
YO –Primero: será interpretada como crea conveniente el observador, y
nunca como usted quiere, ya que no quiere.
Y segundo: la teorización es una parte independiente del proyecto, o mejor
dicho, es un proyecto en sí misma, que puede venir acompañada de la
ejecución o no.
YO – ¿Sería posible el entendimiento inverso? Quiero decir ¿podría darse la
práctica sin teoría?
YO – Sí, pero no sería arquitectura, sino sólo construcción, con lo cual no
sería tarea de los arquitectos, sino de otros profesionales.
YO – Estoy de acuerdo en que el arquitecto no puede ser simplemente un
ejecutor, pero tampoco un teórico exclusivamente.
YO – Supongo que son funciones que se complementan.
YO –Cómo las funciones de la arquitectura ¿no?
YO – ¿Cómo?
YO –Ya sabe, función, representación, habitación,…
YO – ¿Está diciendo que la arquitectura debe llevar todas esas restricciones?
YO – No digo que las lleve todas, pero sí que necesita alguna. Y yo no las
veo como restricciones, sino como cualidades.
YO – Entonces, para usted la arquitectura necesita de una función para
constituirse en sí misma
YO – No que las necesite, sino que las lleva implícitas. Siempre ha sido así,
la arquitectura como respuesta…
YO – Un momento, ¿ no querrá decir que la arquitectura es una mera
respuesta a un efecto?
YO – En parte y sólo en parte. Es una reacción por tanto que es una
expresión de la capacidad creativa del hombre. Pero es más que eso…
YO – ¿Seguro? ¿Qué más?
YO –…algo sin relación con el hombre…
YO – No es nada sin relación con el hombre ya que lo ha creado él y nada
creado por éste puede establecerse sin significado con respecto al mismo.
YO – Pero, por ejemplo, Moneo defiende que el espacio es la esencia de la
arquitectura. Para él el espacio es su función.
YO – Pero eso es más evidente, la arquitectura es la ciencia o arte de
espacios.
YO – Pero ¿eso no está desvinculado del hombre?
YO – Sólo superficialmente. Todo está relacionado con el hombre porque él
es el que lo tiene que entender en última instancia.
YO – Volviendo al comentario de Moneo. Si entre que él defiende los
espacios como esencia de la arquitectura y Rossi el monumentalismo, ¿no
estamos en un retroceso conceptual?
YO – No, lo que quieren decir es que la arquitectura no debe centrarse en la
función que va a desempeñar, sino en lo que ella es por sí misma, y eso es
monumento y por consiguiente espacios.
YO – Pero, ¿no dificultaría esto su comprensión?
YO – No lo sé, pero, ¿y si lo hiciera?
YO –Bueno, ¿no debería ser entendida por todos?
YO – Esa es una pretensión inalcanzable amigo. Nunca todo el mundo ha
estado dispuesto a entenderlo todo, ni siquiera en parte, y
desgraciadamente, no creo que esto vaya a cambiar.
YO – Pero si algo no es entendido, ¿no pierde su razón de ser?
YO – ¿Porque no sea comprendido por la mayoría? No lo creo.
YO – Porque esa reflexión sea agotadora, llamando la atención el hecho de
construir por construir.
YO – Negando la propia construcción al restringirle o suprimirle la
teorización, ¡no se pueden separar!
YO – A no ser que no la niegues por sistema, sino por expresión de tu
pensamiento.
YO – Pero entonces ya representas, no quitas la teorización, sólo eliges una
relativamente extravagante.
YO – Tiene razón, será una opción personal e individual.
YO – ¿Personal? ¿Individual? ¿Piensa que es lo mismo?
YO – Sí, ¿no?.
YO – En absoluto. La individualidad deriva negativamente en lo personal
como justificación de la reflexión, siendo la primera plausible aunque no
fácil.
YO – Es fácil ser individual.
YO – No desde lo general. Corres el riesgo de introducirte en cualquiera de
las generalidades ya propuestas.
YO – ¿Y eso es negativo?
YO – Desde mi punto de vista no, pero si lo que se quiere es ser individual
“in extremis”, no cabe esa opción. También restringe la productividad por
tanto que yo entiendo que el cambio es el motor de ésta.
YO – Pero entonces el riesgo que corres es el de la aleatoriedad y la
arbitrariedad incontroladas.
YO – Por eso hay que tener cuidado. Hay que buscar un equilibrio entre el
cambio permanente y el estancamiento férreo.
YO – ¿Propone un constante cambio de tendencias?
YO – Más que eso. Puede que lo que proponga sea una creación constante
de tendencias, por supuesto inconscientemente porque sino caeríamos en la
pertenencia, para más tarde olvidarlas o cedérselas a alguien.
YO – Pero eso en sí mismo es una tendencia.
YO – Si lo es, es la más productiva. Quizá la elección no esté en pertenecer
a una tendencia o no sino en elegirla tú mismo o que te la impongan.
YO – Pero eso no depende de ti, sino de la sociedad. Es ella la que parece
que elige por ti.
YO – Pero no olvides que eres tú parte de ella.
YO – No todos forman parte de la sociedad.
YO – Todos formamos parte de alguna sociedad, y si no lo hacemos es
porque la sociedad no quiere, no porque sepamos o queramos mantenernos
al margen.
YO – Pero quizás actualmente todo sea una sola sociedad.
YO – No diría yo tanto, pero sí que hay una tendencia hacia ella. Una
tendencia que no se va a parar hasta convertirse en la propia esencia de la
humanidad.
YO – Pero con ello se perderán valores.
YO – Hay que saber hacerlo, y no creo que el método hasta ahora usado de
la conquista y el control sea el más adecuado.
YO – Pero quizá sea el único.
YO – Pues entonces hay que preguntarse si realmente merece la pena
YO – ¿La pérdida de valores para alcanzar un estado más evolucionado?
YO – La pérdida de valores para alcanzar un estado más modernizado.
YO – ¿En qué aspectos?
YO – En los que priman en la actualidad: comodidad y facilidad.
YO – ¿Aunque supongan una pérdida de identidad?
YO – Nunca hay una pérdida de identidad, sino una transformación y una
globalización de la misma. Se tiende hacia una identidad más general. Algo
similar a lo que sucede con el sentimiento patriótico pero a una escala
mucho mayor, aunque menos intensa.
YO – ¿Sería perjudicial?
YO – La pregunta sería si sería real.
YO – Claro, lo real es lo que es, y si se cambia la identidad pasaría a ser la
real.
YO – Pero, ¿quién define lo que se es?.
YO – Todos.
YO – ¿Quiénes son todos? ¿Toda la humanidad? ¿Toda las civilizaciones
desarrolladas? ¿La civilización occidental? ¿La oriental?
YO – Los implicados en ese cambio de identidad.
YO – Pero entonces esa definición estaría inevitablemente mediada por la
propia transformación.
YO – Entonces aceptaré que todo pase a formar parte de la hiperrealidad,
donde estamos todos. Todos.
YO – No se trata de un lugar donde estamos y del que podemos salir, sino
una forma de ver todos los lugares, de verlo todo.
YO – Algo que se es.
YO – Mejor dicho, algo que se va a ser y que nunca llegará a ser porque
sino se negaría a sí mismo.
YO – Presentizar el futuro.
YO – Posiblemente.
YO – ¿Y dónde quedaría la identidad?
YO – Buena pregunta. Puede que en lo usted ha dicho, en la interpretación
del presente como futuro inminente pero inalcanzable.
YO – ¿Puede ser que la identidad de la arquitectura en la actualidad se
encuentre en la relación existente entre la teoría y la construcción?
YO – Pudiera ser… ¿Se refiere a que la arquitectura lleva implícito el hecho
de ser construida?
YO – Sí, pero no como una reticencia, sino como algo inherente de lo cual
no puede ser desvinculada, como el hecho de crear. La arquitectura crea. La
arquitectura construye
YO – Buen planteamiento. Lo siento, pero se me hace tarde. Espero que
volvamos a vernos.
YO – Yo estoy seguro de ello. Ha sido un placer hablar con usted.
YO – Igualmente. Adiós.
YO – Hasta ahora.

Creo que este es el texto más profundo de los que hemos publicado hasta ahora. Una introspección del pensamiento propio arquitectónico, con sus propias contradicciones. Sencillamente genial.
He sacado unas cuantas conclusiones de este texto, con sus consiguientes reflexiones propias:
1.- La Arquitectura no puede encasillarse ni en su encuadramiento histórico, ni en su jerarquía espacial, ni en su carácter monumental, ni en su audacia constructiva. Hay que tener la suficiente amplitud de miras para poder comprender la Arquitectura en su conjunto. Sólo así podremos captar el valor a priori de la arquiectura, independientemente de la percepción humana.
2.- La creatividad y la individualidad creativa son tales en la medida que se aproximan a las convenciones sociales, lo cual en sí es una contradicción. Para ello propones no un cambio, sino una creación constante de tendencias como medio para manterner la individualidad creativa. A su vez este cambio de tendencias acabará por unificar a la humanidad, creando una identidad global y “panhumana”. Sin emabrgo, y a pesar de que defiendes la no pérdida de identidad, ese esfuerzo unificante podría resultar agotador e inevitablemente se perderían identidades, como de hecho pasó cuando la modernidad intentó implantarse como solución arquitectónica universal, y está pasando hoy en día con el deconstructivismo.
3.- Por último, la respuesta de la Arquitectura a todo esto es una materialización de la misma. De nada sirven los debates teóricos si éstos no conllevan la construcción del hecho arquitectónico, entendido aquí no como limitación, sino como hecho inherente. La arquitectura proyectada pero no construida se queda en una simple representación gráfica más o menos afortunada.
Un saludo y enhorabuena por el artículo.