9 de Noviembre de 2009Multidisciplinariedad alla bolognese

Cuando mi bisabuelo levantó las casas que forman un buen trecho de la calle principal de Lanjarón, lo hizo sin más conocimiento que un largo aprendizaje de la construcción como peón de albañil, que le habían llevado a ser albañil y maestro de obras. Se dice que, de peón, le pagaban dos peonadas porque trabajaba como por tres hombres. Era un auténtico mulo, un honrado cascarrabias de esa humilde nobleza que no puede ser sino fruto de una tierra como las Alpujarras. Una tierra que llenó sus manos hasta el día de su muerte, ya viejo, cuando volvía de trabajar para encontrarse con su mujer, sus hijos y sus nietos.

chimenea

A mi bisabuelo le hubiera gustado estudiar Arquitectura. Yo entré en esta santa casa no por el deseo de construir, sino porque se me prometía una sólida formación tanto humanística como artística como ingenieril. Y eso es básicamente lo que promete el escudo de nuestra Escuela: un compás sobre una rosa. Sin haber investigado mucho, intuyo que el compás representa ese aspecto “ingenieril”, del intelectual que planea sobre el papel lo que se va a construir y cómo, y la rosa que representa la belleza que la obra construída pretende reflejar.

Con la inminente implantación de los nuevos planes de estudios “a la boloñesa”, se viene intensificando desde hace tiempo un debate sobre cuál debe ser la formación del arquitecto, o incluso si ese nombre podrá ser aplicable a lo que vendrá a partir del curso que viene. Ha emergido como ideal de santidad la figura del Arquitecto Español: un arquitecto que integra  tanto el compás como la rosa sin hacer distinción entre el diseño de las estructuras y el diseño de los espacios que éstas encerrarán. Podría definirse la arquitectura como el arte de encerrar espacios habitables mediante estructuras sólidas.

En el resto de Europa parece que la rosa y el compás quieren tomar caminos bien distintos, aunque en algunas Escuelas se ofrezcan como doble titulación: Ingeniería de la Edificación y Diseño Arquitectónico. Cuando (ay inocente de mí) solicité una licencia de estudiante para un programa de Autodesk, me preguntaron cuál era mi campo de trabajo, estuve buscando Arquitectura en el menú desplegable y no la encontré. Sólo aparecían estas dos categorías: Building Engineering y Architectural Design.

La sociedad cambia, y las profesiones también. Durante la Edad Media, todos los edificios los levantaban gente como mi bisabuelo. Brunelleschi es el primero que se erige como Arquitecto, como último responsable técnico y estético de la construcción. Hoy en día los estudios de “vanguardia” (perdonad que lo entrecomille, pero me daría grima no hacerlo) trabajan desde un término que a todos fascina pero que nadie sabe muy bien a qué nos conduce.

Multidisciplinariedad. Multi-disciplina-riedad. Se trata de equipos multidisciplinares, en los que, alejados del humanista que domina todo el conocimiento de su tiempo, cada integrante aporta un punto de vista disciplinar y el resultado es algo multidisciplinar.

Claro, lógico. Lógico que la rosa y el compás se separen, si en un equipo hace falta un arquitecto “constructivo”, un arquitecto “diseñador”, un calculista, un ingeniero, un filósofo, un historiador, un psicólogo, un sociólogo… la Arquitectura pierde así esa cohesión del proyecto íntegro, que el arquitecto concibe ya desde el principio con sus elementos constructivos. No digo ni que sea malo ni que sea bueno. Digo que parece la tendencia que va a tomar peso en el futuro.

¿Se puede salvar la figura del arquitecto generalista, a la española? No lo sé. Quizás la solución pase por resistir a las nuevas exigencias del EEES. Quizás pase por separarla en dos titulaciones y ofrecer la opción de que se curse una titulación doble de Diseño Arquitectónico e Ingeniería de  la Edificación. O quizás no quede más remedio que subirnos al carro de la multidisciplinariedad.

Lo verdaderamente irónico es que mi bisabuelo era un hombre multidisciplinar, que lo mismo te proyectaba una casita alpujarreña preciosa, que te la construía con sus manos, que te compraba un camión de naranjas y te las vendía en el pueblo; y sin embargo los arquitectos alla bolognese que trabajen en equipos multidisciplinares sabrán muy poquito de todo y lo justo de proyecto arquitectónico.

etsas

3 respuestas a “Multidisciplinariedad alla bolognese”

  1. arknexel 16 de Noviembre de 2009 a las 9:08

    Por desgracia la tendencia está clara, y ha sido similar en el resto del mundo desarrollado: alta especialización, en detrimento de una visión más globalizadora y humana. Habrá especialistas parciales, los mejores en su campo, pero reitero, con una visión parcial de la realidad. Iremos perdiendo poco a poco el lado humano y la máquina que llevamos dentro se irá haciendo cada vez más fuerte hasta hacerse con el control total (la máquina es mucho más dócil…)

    Mayor especialización, mayor rendimiento de las empresas, menos pérdidas económicas, la identidad humana se va diluyendo. Dejaremos de controlar nuestras vidas, ya hoy día bastante controladas.

    No todo es dinero, no todo es vivir deprisa, no todo es destacar por encima de los demás caiga quien caiga, ojalá pudiésemos defender nuestro modelo híbrido de la rosa y el compás porque sería la única forma de pensar que no todo está perdido.

  2. pfunesel 16 de Noviembre de 2009 a las 11:41

    Destacaría por un lado la analogía entre la rosa y el trabajo especulativo o “idea de proyecto” y el compás como la faceta técnica del arquitecto. La cada vez mayor separación enre ambos es una buena metáfora de lo que está pasando hoy día. A mayor complejidad y extravangancia en las rosas, más especializados necesitarán ser los jardineros que las cuidan y precisamente por ello no sabrán cultivar no ya otras rosas sino otras flores igualmente hermosas.

    Un saludo

  3. juaromgar3el 16 de Noviembre de 2009 a las 19:26

    Muy de acuerdo con lo anteriormente planteado, aunque los cambios normalmente no se sopesan hasta que se experimentan para calificarlos de buenos o malos. Quien sabe, a lo mejor esto nos da lugar a estudios muy buenos de arquitectura, o da la oportunidad a los arquitectos verdaderamente humanistas y generalistas a relucirse entre todos los otros que se limitan a resolver problemas y no un conjunto.

Trackback URI | RSS de los comentarios de este artículo

Escribir un comentario